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El podio de la historia argentina


El podio de la historia

LA NACION convocó a 20 referentes del ámbito cultural, académico y político para que seleccionaran a los tres personajes más relevantes de nuestro paísa lo largo de estos 200 años. José de San Martín fue el más votado, seguido por Juan Domingo Perón y Manuel Belgrano

Pablo Mendelevich
LA NACION / Suplemento Enfoques, Domingo 23 de mayo de 2010

Hay que empezar por admitir que la pregunta es muy difícil. Elegir tres nombres en dos siglos de historia exige un triple esfuerzo. Primero porque hay que escoger tres y -por suerte- los héroes fueron muchos más. Segundo, porque dos siglos son ¡doscientos años! Y tercero, porque para nadie es igual la percepción de lo que pasó cuando los bisabuelos de uno ni habían nacido que lo sucedido -lo vivido- cuando a los actores se les escuchaba la voz, se les conocía la mirada y se les veían los gestos. Consuelo para quienes tuvieron la amabilidad de responder en este Bicentenario: la dificultad va a aumentar en el Tricentenario.
La mitad de los políticos, historiadores y académicos que fueron consultados para esta página consideró que San Martín merecía figurar entre los tres personajes históricos que más contribuyeron a la construcción de nuestra nación. Belgrano, es notable, cosechó casi la misma cantidad de simpatías que San Martín. Pero además de en Yatasto, Belgrano y San Martín sólo se juntaron en el voto de un encuestado, Miguel Angel de Marco. Esto equivale a decir que la gran mayoría (exceptuados Fernando Iglesias y Marcos Novaro) escogió entre San Martín y Belgrano, uno u otro.
El otro gran favorito resultó ser Perón. Los peronistas no dan sorpresas: todos lo votaron. También decidieron incluirlo dos estudiosos de la historia y las ciencias políticas, María Matilde Ollier y Novaro, pero ellos con más análisis que devoción. Incluso Novaro, luego de destacar un par de méritos, advierte que Perón introdujo un factor de inestabilidad en la política argentina al arrogarse el rol de único garante del orden y mediador necesario entre todos los demás actores.
Un ecuménico, el anestesista Hermes Binner, primer gobernador socialista de una provincia argentina, también guardó un 33 % de sus reconocimientos para el general que desgajó a su partido y le robó tantas banderas. Binner explica en su fundamentación que Perón hizo realidad "la Justicia Social inspirada en las leyes de Alfredo Palacios". Hay un socialista para cada necesidad, suele decirse ahora más que nunca, cuando unos están con los Kirchner, otros contra los Kirchner y otros siguen a Binner. Desde hoy, el segmento gorila va a tener más claro que este tercer pelotón no es el suyo.

Rubén Giustiniani, primer senador socialista en 42 años (los socialistas son como las tormentas de nieve en EE.UU., siempre rompen algún récord), escogió a Alicia Moreau de Justo (igual que el macrista Esteban Bullrich) pero impacta con su voto por Maradona. ¿Qué le aportó Maradona a la construcción de la nación argentina? "Modestia y abnegación", dice Giustiniani. Se refiere al médico rural Esteban Laureano Maradona.
El más joven de los encuestados, casualmente portador de un apellido setentista, Juan Manuel Abal Medina, es el único que votó como lo habrían hecho muchos hace 35 o 40 años: por Perón y Evita. Materia gris del diputado Kirchner, Abal Medina forzó la consigna de LA NACION (para no sacrificar a San Martín ni a Yrigoyen) y en vez de tres ofreció cuatro. Evita sólo consiguió un voto más, el del diputado de la Coalición Cívica Adrián Pérez. La puso debajo de Alem, figura que la radical emancipada Lilita Carrió suele evocar con cariño.
La baja cosecha de Rosas podría ser atribuida a un sesgo ideológico del muestreo, pero también al apaciguamiento del fervor peronista que en otros tiempos hacía saltar como resortes los nombres de San Martín, Rosas y Perón para describir la doctrina justicialista. Sólo Massot, que no es peronista pero participó del gobierno de Menem, menciona a Rosas.
La figura de Sarmiento, casi a la par de las de Yrigoyen y Alfonsín, tiene varios admiradores. Entre ellos el sociólogo peronista Daniel Filmus, ministro de Educación del presidente Kirchner durante todo su mandato.
A Urquiza lo eligen el radical Ricardo Gil Lavedra y el académico De Marco. Dice el primero que Urquiza es el constructor de la Organización Nacional, que puso fin a la dictadura de Rosas y que promovió el Acuerdo de San Nicolás, antecedente de la Constitución. De Marco lo incluye porque, además de que terminó con la dictadura de Rosas, "supo comprender que había que terminar con las peleas entre argentinos y darles instituciones duraderas".

La selección de Roca por parte de Massot y de Rosendo Fraga tal vez no sea del gusto de la izquierda, que en los últimos años le acreditó al argentino que más tiempo gobernó el país (12 años) la autoría de un "genocidio". Massot alude justamente a la Conquista del Desierto (anterior a su llegada a la presidencia) cuando enumera los méritos de Roca. Y Fraga, descendiente de militares, historiador, analista político, autor de varios libros sobre Roca, lo llama "el constructor del Estado argentino". Dice que en la primera presidencia su rol fue decisivo para la ocupación de la Patagonia, las actuales provincias de Chaco, Formosa y Misiones y la Antártida en el segundo. "Además -explica Fraga-, fue quien, en 1885, sancionó la ley de educación laica, gratuita y obligatoria, que permitió a la Argentina en el Centenario ser el país más alfabetizado de América latina".
Es curioso que el presidente Frondizi, a menudo puesto en el pedestal del gran estadista, sólo haya tenido aquí un admirador manifiesto, el mismo Fraga. Su fundamentación es de una contundencia impar: "Frondizi marcó el camino que el país debió haber seguido en su último tercio de vida para evitar la frustración que se siente hoy, cuando cumple los 200 años".
También Dorrego figura una vez. Lo votó Roberto Gargarella, profesor de la Universidad Di Tella. "Destaco de Dorrego -dice- la afirmación de un proyecto de autogobierno colectivo, que se ancla en la defensa de una expansión de los derechos políticos de los más pobres contra ´la aristocracia del dinero´". A Paula Albarracín de Sarmiento la elige María Sáenz Quesada, quien también cuela a una multitud en el tercer voto: se lo da a los convencionales constituyentes de 1853.
Desde la izquierda, el diputado Claudio Lozano opina que junto a San Martín y Perón -tal su voto- están las Madres de Plaza de Mayo. "La expresión de la potencia última de un pueblo para poder emerger de las mazmorras del genocidio, instalando en el centro del accionar político la defensa de la vida y de la justicia".

Como se ve, no sólo hubo valoraciones por aportes históricos. También evocación de modelos y, podría decirse, homenajes.

Especial BicentenarioEl podio de la historia LA NACION convocó a 20 referentes del ámbito cultural, académico y político para que seleccionaran a los tres personajes más relevantes de nuestro paísa lo largo de estos 200 años. José de San Martín fue el más votado, seguido por Juan Domingo Perón y Manuel Belgrano

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