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Mostrando las entradas etiquetadas como argentinidad

Se acerca el 20 de junio, se conmemora en Argentina el paso a la inmortalidad del General Belgrano (Popularmente el día de la Bandera nacional argentina)

Su nombre completo era Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Nació acá en la Ciudad de Buenos Aires un 3 de junio de 1770. En esta misma ciudad falleció el 20 de junio de 1820. Su padre era de origen italiano y pariente de los Castelli. Manuel cursó sus estudios en el Colegio de San Carlos, donde obtuvo su grado en Filosofía. Marchó luego a España, a estudiar en las universidades de Salamanca y Valladolid, donde obtuvo diploma de abogado, además de aprender distintos idiomas y ampliar sus lecturas en economía y política. En 1794 España creó el Consulado de Buenos Aires y nombró a Manuel Belgrano como su secretario, cargó que ocupó hasta 1810. Desde este lugar, el fisiocrata Belgrano -ideas que absorvió en Europa-, fue un activo promotor de la agricultura, la ganadería, el comercio y la educación. En las invasiones inglesas tuvo su primer contacto con las armas, participando en el Regimiento de Patricios. La crisis de la monarquía española lo llevó a fogonear, junto a...

El idioma de la infancia

Reproducimos este excelente artículo, lleno de humor y cariño, que Hernán Casciari escribiera para La Nación. La escuela, el patio, una canción patria, el dulce de leche, Manuelita... primeras postales de la argentinidad Hernán Casciari LA NACION / Suplemento Enfoques, Domingo 23 de mayo de 2010 BARCELONA A que cuesta explicar la patria en abstracto? Ustedes, los que viven en ella, están casi obligados a hacerlo en estos días, por culpa del Bicentenario. Se rompen la cabeza para encontrarle una respuesta a dos preguntas: ¿qué es Argentina?, ¿qué es ser argentino? Los números redondos generan la urgencia, falsa, de practicarle un subtotal a la identidad. La patria cumple 200 años y entonces, a las apuradas, ustedes tienen que explicarla, tienen que decir por qué quieren a la patria, por qué vale la pena quererla. De repente, tienen que trazar la línea del afecto y de la filiación para seguir adelante. Les diré algo: claudiquen. No se rompan la cabeza, dense por ven...